Jujuy

Geografia

La provincia de Jujuy se ubica en el confín noroccidental de la República Argentina, encontrándose en ella la más baja latitud del territorio nacional: 21º 46' S en su extremo septentrional, avanzado sobre la República de Bolivia que la limita por dicho rumbo, así como en parte del sector oeste donde en el cerro Zapaleri se inicia la frontera con la República de Chile. A los 67º 13' O, en el extremo occidental jujeño, comienza también el límite interprovincial, que toca una sola jurisdicción, Salta, que la envuelve tanto por el sur como por el Este, razón por la que los otros puntos extremos de Jujuy se apoyan en ella: 24º 37' S y 64º 09' O respectivamente. De forma muy irregular, alcanza una superficie de 53.219 Km2 (IGM, 1979).

Como es evidente en una rápida observación del mapa provincial, la mayor parte de esta superficie es dominada por un relieve quebrado, aunque cabe destacar que en el mismo se encuentran muy distintas morfologías y orígenes, así como es variada la gama de climas, cubiertas vegetales y sistemas hidrográficos que la surcan.

Relieve
Toda la provincia se encuentra ubicada sobre el reborde occidental del macizo de Brasilia; los sistemas montañosos asentados sobre él en tiempos precámbricos fueron posteriormente arrasados por la erosión y transformados en peneplanicies; el enorme bloque que es la Puna da testimonio de ello. La orogenia andina del Terciario, modeladora del territorio argentino, influyó grandemente en Jujuy, ya que los violentos empujes provenientes del oeste elevaron en conjunto al bloque puneño a gran altitud, sometiéndolo a dislocaciones que formaron las cuencas y sierras interiores, mientras que los bloques de rocas y mantos sedimentarios adosados al borde oriental fueron fracturados y sobreelevados, conformando la actual Cordillera Oriental o Precordillera Salto-Jujeña. Los sedimentos ubicados más al este, en la fosa de relleno chacopampeana, y entre los cuales se inserta la llamada “formación petrolífera”, sufrieron también la presión andina, dando en este caso plegamientos de forma regular y de escasa altura, aunque cabe aclarar que debido a la complejidad en los procesos de formación, no es fácil distinguir límites precisos entre los distintos encadenamientos.
Todos estos sistemas, como es de suponer, no son privativos de Jujuy, sino que se continúan en otras provincias y países vecinos, tal como ocurre en la Puna, relieve compartido por las Repúblicas de Chile y Bolivia. En territorio argentino se extiende hasta Catamarca.

Puna
La mayor proporción del territorio jujeño está dominado por la Puna, altísima meseta, solo superada por el Tibet. En efecto, la altura media, siempre superior a los 3.500 m, se registra en todo el sector noroccidental de la provincia, conformando el típico ambiente de una penillanura, es decir una superficie suavemente ondulada donde emergen restos de montañas más resistentes a la erosión. En el paisaje también se destacan serranías o líneas de cordones montañosos alargados de predominante rumbo norte-sur, y macizos volcánicos recientes, cortos y transversales. Si bien la mayoría de ellos están apagados y a lo sumo se encuentran manifestaciones de fumarolas o fuentes hidrotermales, éstas sólo son relictos de la intensa actividad volcánica que tuvo lugar en el Terciario y Cuartario, de la que también dan fe los mantos de rocas eruptivas, lavas y cenizas, que cubren amplias áreas al occidente.

También los salares y salinas, otros elementos característicos de este paisaje desértico, son resultado de esa actividad ígnea, ya que las sales contenidas en los mantos de rocas plutónicas fueron lavadas, trasportadas y precipitadas, formando así costras continuas de variado espesor, siendo las más importantes económicamente las que poseen minerales de boro, de gran valor industrial, como los explotados en Olaroz y Cauchari, mientras el cloruro de sodio o sal común es extraído por los pobladores puneños para su venta o trueque al por menor. Las sales se concentran, dada su génesis, en el fondo de las depresiones interiores, que son cuencas de drenaje centrípeto y fondo chato, rellenadas también por los materiales provenientes de la disgregación de las rocas. En contados casos, son ocupadas por lagunas temporarias de agua salada.

Las cuencas están cercadas por las sierras, que se elevan desde 300 a 1.500 m sobre el nivel de la penillanura, con lo que alcanzan alturas superiores a los 5.000 m sobre el nivel del mar; pese a ello, y dadas las escasas precipitaciones y notoria sequedad ambiente, son raras las cumbres que conciten nieves permanentes. Ese mismo clima árido es el que ha creado el paisaje de destrucción del relieve que predomina en estas sierras. Los severos contrastes térmicos diarios provocan la desagregación mecánica de las rocas, visibles en grandes escoriales y depósitos de escombros que tapizan las laderas y valles, así como el material transportado por las crecientes periódicas de los arroyos se deposita en los conos de deyección, mientras el fuerte viento pule las rocas y esparce los materiales más finos.
Observamos así una serie de características: elevada altura con su consiguiente escasez de oxígeno, falta de precipitaciones y casi nula red hidrográfica, pobrísima cubierta vegetal, singular dureza del clima, que explican la casi ausencia del hombre en el ámbito puneño, con algunas concentraciones donde el intercambio fronterizo y la explotación minera lo requiere. Es que la Puna concentra variedad de depósitos minerales –estaño, oro, cobre, antimonio- y descuella singularmente en la extracción de plomo y cinc en la sierra de Aguilar.

Cordillera Oriental
Esta sierra, si bien netamente adosada al borde oriental de la Puna, formando su límite en tal rumbo, pertenece al sistema Oriental o Salto-Jujeño que, como una angosta y elevada faja de rumbo norte-sur, conforma un alto paredón que mantiene a la Puna fuera del alcance de los vientos orientales y dificulta su acceso. Ingresa a Jujuy como sierra de Santa Victoria, y a partir del abra de Tres Cruces se desenvuelve en dos cordones principales: al oeste la sierras de Aguilar –de más de 5.000 m de altura- y de Chañi –que culmina en el nevado de Chañi de 6.200 m, la mayor altura de Jujuy; al este, las sierras de Zenta y Tilcara, algo más bajas, terminan de enmarcar por el naciente a la quebrada de Humahuaca, el elemento más característico de este sistema, que separa a los encadenamientos nombrados. Esta consiste en un profundo surco de erosión fluvial, de tipo consecuente, es decir acomodado a las condiciones estructurales, y de fuerte desnivel entre su naciente y su terminación. Entre Tres Cruces y el Valle de Jujuy, separados por unos 180 Km., la diferencia de altitud es de unos 2.300 m, lo que explica el poder de arrastre del río que la recorre. Confluyen a él una serie de cursos menores, cuyas quebradas disectan el frente de las empinadas laderas que flanquean la quebrada. Angosta, de un ancho siempre inferior a los 2.000 m, que en contados puntos se estrecha hasta los 200 m, constituye sin embargo el principal y casi obligado camino natural que permite sortear los empinados cordones de la cordillera Oriental y ascender a la Puna desde el valle de Jujuy.

El Valle de Jujuy
Consiste en una cuenca de hundimiento tectónico rellenada por sedimentos. Ancho, nivelado y surcado por abundantes cursos de agua, el valle de Jujuy constituye el principal receptáculo de población de la provincia. También se ha constituido en factor de crecimiento de la misma extracción y transformación de los minerales de hierro de la sierra de Zapla, que enmarca el valle por el oriente, y ya pertenece al tercer sistema orográfico que aparece en Jujuy, las sierras Subandinas.

Sierras Subandinas
Son montañas bajas, ya en medio de la llanura, de una altura media de 1.000 m a 1.500 m con un pico máximo de 2.580 m, que se alinean en sentido nornoreste-sursuroeste. Angostas y alargadas, presentan el aspecto de un relieve joven, si bien la observación geológica llega a hacerse dificultosa por la densa y selvática cobertura vegetal. El tramo jujeño del sistema subandino se encuentra separado en dos grupos por el amplio y llano valle del río San Francisco: al pie de la cordillera Oriental, las sierras de Zapla, Ledesma y Calilegua; en el extremo sureste de la provincia, un has que agrupa, entre otras, a las sierras de Santa Bárbara, Centinela y de Maíz Gordo, en la frontera con Salta.

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