Editorial
Con un discurso de poco argumento “Conservar La Cultura” muchos pretenden privarnos de ser un pueblo moderno pujante, sólido, autosuficiente con visión de futuro, y hasta el mismo confort de los habitantes de la quebrada esta en duda, que parece estar reservado a tan solo algunos elegidos que pueden tener acceso a todo el mundo moderno y sus “productos” y este discurso no solamente es de algunos personajes locales sino es un elemento de venta es la razón de los que vienen a visitarnos, porque quienes vienen a visitarnos pretenden encontrar, por ejemplo, en la ciudad de Humahuaca, una ciudad que conserva los rasgos de épocas anteriores, calles de tierra empedradas en su casco céntrico, casas de adobe de barro, sin edificios modernos, muchos de los que producen la materia prima para la ciudad aun lo siguen haciendo como en épocas pasadas con técnicas ancestrales que han heredado de sus progenitores. Esto y muchas esencias mas son lo que los visitantes vienen a buscar y es lo que les ofrecemos. Pero, como contrapartida lo que reciben los habitantes es: una ciudad que ha quedado a principio del siglo pasado, sin proyecto de futuro, una ciudad sin lujos y un pueblo al que le falta gran parte de su población activa que tuvo que emigrar en busca de proyectos alternativos, entonces hay una brecha generacional que va desde los 20 – 35 que no esta activamente produciendo ni económicamente ni culturalmente para el medio local , el resto es una población muy joven o muy vieja esto hace aun mas difícil la transmisión cultural y crea espacios ideológicos enormes entre sus habitantes, porque los jóvenes pretenden un mundo vertiginoso, activo, moderno, idealizado por los medios de comunicación, tienen una cultura propia que es difícil que las autoridades locales puedan brindarles , por que les falta estructura y políticas definidas al respecto, por otra parte las personas mayores pretenden introducir a los jóvenes a su cultura en forma autoritaria y muy conservadora lo que provoca una rebeldía en el otro sector . la falta de la juventud-vieja a provocado un cortocircuito en la transmisión de los valores culturales, lo poco que estos habían absorbido de los mas ancianos se los llevaron consigo a otras tierras en donde ya no lo practican, entonces la cultura poco a poco va desapareciendo, mutando, evolucionando y es a esta evolución a la que nos lo niegan emitiendo un discurso un tanto hipócrita de “conservar la cultura” porque para ellos conservar la cultura significa: Vivir en casas de adobe, vivir en una ciudad de calles de tierra, que quienes producen lo hagan con técnicas antiguas, porque conservan la forma de trabajar de sus antepasados quienes lo hacían rudimentariamente. Porque de momento era lo único que tenían pero... ¿se habrán preguntado o los habrán preguntado a quienes se levantan todos los días a las 6:00 de la mañana y se acuestan a las 22:00 Hs. Para poder hacer que su trabajo sea rentable? Si, lo que están haciendo es por la cultura o por necesidad?. Entonces cuando vemos una vasija cerámica, un tejido, unos cuantos kilos de maíz o de quínoa o vemos esas “casitas de adobe” decimos que aquí se conserva la cultura intacta, pero ¿a que costo?. Un costo muy alto para los habitantes de la zona negándoles el progreso porque si le preguntamos a un agricultor de la zona si preferiría trabajar su tierra con maquinaria moderna, con técnicas eficaces utilizando el menor tiempo posible lo respuesta obviamente será sí! Entonces ¿porque negarle estas opciones en nombre de la cultura?. Será necesario entablar el debate si cultura o progreso, seguir viviendo del pasado o evolucionar en los tiempos modernos con nuestro pasado a cuesta. Pero no podemos quedarnos en el tiempo con esa filosofía un tanto utópica, porque al final de la cuenta no habremos conservado nuestra cultura ni modernizado nuestro habitad lo que posteriormente nos llevara a a aceptar culturas extranjeras porque terminaremos renegando de la nuestra como ya lo estamos haciendo y finalmente nuestras bellezas naturales serán exprimidas por grupos económicos externos a los que nos veremos sometidos y otra vez habremos de sufrir aquel trágico 12 de Octubre 1492.
Está en cada uno de nosotros evitarlo pero primero es necesario matar las ideas de Cultura igual a pasado, para lo cual tenemos que evolucionar mutando nuestra cultura y el progreso de tal forma que cuando se cante una copla no sea en las casas de adobe a la luz del mechero sino en un moderno caserón de material a la luz de lámparas de neon o cuando se baile el carnavalito lo hagamos en las calles de concreto y cuando quiera comer pueda ir a un Fast Food y pedir Tamales, Empanadas, picantes de maíz, y pueda beber un vaso de chicha. Nada de esto significará una perdida de nuestra identidad, quizás sea la única forma de conservarla.